Para cerrar las entregas de esta semana hablaremos de cómo rescatarnos o rescatar a una persona codependiente, siendo el desapego el paso más importante.

 

No es el desapego separarnos de la persona que nos importa, sino de la agonía del envolvimiento.

 

Preocuparse, obsesionarse y controlar sus ilusiones son trucos que construimos nosotros mismos. Sentimos que estamos haciendo algo para solucionar nuestros problemas, pero no es así.

 

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no nos sirve de nada.

 

El desapego implica vivir en el momento presente – vivir en el aquí y en el ahora--. Permitimos que en la vida las cosas se den por si solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas.

 

Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir, amar de una manera que nos enaltece y llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas.

 

Libérate

 

La gente dice que los codependientes son controladores, son aquellas personas que consistentemente, y con gran cantidad de esfuerzo y energía, tratan de forzar que sucedan las cosas.

 

Controlan en nombre del amor. Lo hacemos porque «solo estamos tratando de ayudar», controlamos porque nos da miedo no hacerlo, controlamos porque no pensamos.

 

En última instancia controlamos porque es la manera en que siempre hemos hecho las cosas. Tiránicos y dominantes, algunos gobiernan con mano de hierro desde un trono que ellos mismos se han atribuido.

 

Aparta a la victima

 

Los codependientes son cuidadores de los demás, rescatadores. Rescatan, luego persiguen y terminan siendo víctimas.

 

Somos rescatadores quienes todo lo proporcionan. Somos grandes madrinas o padrinos del mundo entero. No solo satisfacemos las necesidades de la gente, sino que las anticipamos. Arreglamos los asuntos de los demás, los enseñamos, nos afligimos por ellos. Les solucionamos, los atendemos.

 

No dependencia

 

Algunas ideas que nos pueden ayudar:

 

Terminar con los asuntos de nuestra niñez de la mejor manera que podamos. Apenarnos profundamente por ellos. Verlos luego en perspectiva. Averiguar cómo los acontecimientos de nuestra niñez afectan lo que estamos haciendo ahora.

 

Consiente y protege esa criatura asustada, vulnerable y necesitada que hay en nuestro interior. Este niño interno puede no llegar a desaparecer completamente nunca, no importa qué tan autosuficientes nos volvamos. El estrés puede hacer que el niño grite sin motivo alguno, el niño puede aflorar y demandar atención cuando menos lo esperamos. Podemos aprender a depender de nosotros mismos. Tal vez otra gente no haya estado allí cuando la hemos necesitado, pero nosotros podemos estar allí cuando nos necesitamos a nosotros mismos.

 

Deja de buscar la felicidad en los demás. Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.

 

También podemos depender de Dios. Él está con nosotros y a Él le importamos.

 

Vive tu propia vida

 

Vivir nuestra propia vida puede no ser tampoco un prospecto emocionante para algunos de nosotros. Tal vez hemos estado tan envueltos con otras personas que hemos olvidado cómo vivir y disfrutar de nuestras vidas. Podemos sufrir un dolor emocional tan grande que pensamos que no tenemos vida propia; lo único que sentimos es nuestro dolor. Eso no es verdad. Somos más que nuestros problemas. Seremos más que nuestros problemas.

 

No porque hasta ahora la vida haya sido tan dolorosa debe seguir lastimándonos. La vida no tiene que herirnos tanto, y no será así, si empezamos a cambiar. De aquí en adelante puede ser que no todo sean rosas, pero tampoco tiene porque ser todas espinas.

 

Ten un romance contigo mismo

 

Podemos amarnos a nosotros mismos y a nuestras vidas. Podemos consentirnos y amarnos. Podemos aceptar a nuestros maravillosos yo, con todas nuestras faltas, flaquezas, puntos fuertes, puntos débiles, sentimientos, pensamientos y todo lo demás. Es lo mejor que tenemos. Es lo que somos, y lo que teníamos que ser. Y no es un error. Nosotros somos lo más grande que alguna vez nos pueda suceder. Créanlo. Esto hace la vida mucho más fácil.

 

Seamos asertivos. Honrémonos.

 

El arte de la autoaceptacion

 

Por favor comprendan que aceptación no significa adaptación. No significa resignación ante el lamentable y mísero estado en que están las cosas. No significa aceptar o tolerar ningún tipo de abuso. Significa, en el momento presente, que reconocemos y aceptamos nuestras circunstancias, incluyéndonos a nosotros mismos y a las personas en nuestras vidas tal y como somos nosotros y ellos. Solo desde tal estado poseemos la paz y la capacidad para evaluar esas circunstancias, hacer los cambios adecuados y resolver nuestros problemas.

 

Los sentimientos son nuestra fuente de energía, y también de tristeza, de miedo y de ira. La parte emocional de nosotros es la parte que ríe y la que llora. La parte emocional de nosotros es el centro para dar y recibir la cálida llama del amor. Esa parte de nosotros nos permite disfrutar del tacto y de otros sentimientos sensuales.

 

Aprende de nuevo a vivir y amar

 

Aprender de nuevo a vivir y amar significa encontrar un equilibrio: aprender a mar y al mismo tiempo vivir nuestra propia vida.

 

Gran parte de la recuperación consiste en encontrar y en mantener un equilibrio entre todos los aspectos de nuestra vida.

 

Para algunos, alcanzar un equilibrio puede parecer imposible.

 

Una vez que hemos empezado, ir hacia adelante se volverá un proceso natural, si nos seguimos moviendo.

 

Conseguir nuestro equilibrio y mantenerlo una vez que lo hemos encontrado es la sustancia de la recuperación.

 

EL EQUILIBRIO ES PODER.

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