Juristas locales, políticos y asociaciones contra la violencia de género planean presentar una queja formal contra el juez por actuar con machismo

 

Portugal.- La Audiencia Provincial de Oporto ha emitido una resolución en la que el juez a cargo de un caso de violencia de género, censura a una víctima de violencia de género y relativiza la brutal paliza que sufrió a manos de su esposo y su examante, argumentando que el ataque era "comprensible" ya que la mujer había mantenido una relación extramatrimonial.

 

En el fallo, el magistrado Neto de Moura afirma que "el adulterio cometido por una mujer es un gravísimo atentado contra el honor y la dignidad del hombre". Por este motivo, rechaza la apelación de la Fiscalía lusa, que buscaba aumentar las condenas suspendidas impuestas a los dos hombres, quienes secuestraron y apalearon a la víctima.

 

El juez racionaliza la violencia perpetrada por los hombres argumentando que "el adulterio cometido por una mujer es un tipo de conducta que la sociedad siempre ha condenado, y que sigue condenando fuertemente. Las mujeres honestas son las primeras en estigmatizar a las adúlteras. Por eso la violencia ejercida por el hombre se ve con cierta comprensión, ya que ha sido traicionado, vejado y humillado por la mujer".

 

En la misma resolución se pueden leer frases como "el adulterio cometido por una mujer es un gravísimo atentado contra el honor y la dignidad del hombre" y "en la Biblia podemos leer que la mujer que mantiene relaciones extramatrimoniales debe ser castigada con la pena de muerte". Además de la Biblia, el juez también cita el Código Penal de 1886, según el cual los hombres que asesinan a sus esposas infieles eran expuestos a penas puramente simbólicas.

 

Aparentemente revindicando ambos textos, el magistrado aprovecha su fallo para mencionar que en el presente todavía "existen sociedades en las que la mujer adúltera es sujeta a la pena de muerte por lapidación".

 

Sentencias suspendidas

 

El caso en cuestión se remonta a 2014, cuando una mujer de la comarca de Felgueiras mantuvo una relación extramatrimonial con un hombre de una aldea vecina. Al poner fin a la relación el examante informó al marido de la mujer, lo que llevó a la separación del matrimonio. Durante el año siguiente año tanto el ex amante como el esposo llevaron a cabo una campaña de acoso contra la mujer, enviándole mensajes con amenazas de muerte e increpándola en público.

 

Los cargos en concreto se relacionan con el secuestro de la víctima en junio de 2015, cuando el examante la raptó y la llevó a un sitio recóndito al que invitó al marido separado de la mujer. Allí, ambos se dedicaron a propinarle una cruenta paliza con una porra recubierta de clavos en 2015.

 

El año pasado el Tribunal de Primera Instancia de la ciudad de Felgueiras condenó al marido y al ex amante por el delito de violencia machista, pero en ambos casos las penas de prisión de un año correspondientes al crimen fueron suspendidas, y finalmente rebajadas a multas de 1750 y 3500 euros, respectivamente.

 

Dada la brutalidad del asalto y el claro sufrimiento al que había estado expuesta la mujer durante años, la Fiscalía lusa consideró que la pena suspendida era inaceptable y optó por apelar, esperando una revisión de la condena en el Juzgado de la segunda ciudad de la nación. El resultado, sin embargo, ha sido una resolución que no sólo mantiene la anterior sentencia, sino que también censura a la víctima.

 

No es la primera vez que Neto de Moura emite un fallo de estas características. Ya en junio de 2016 puso en duda la credibilidad de una víctima de violencia de género citando un proverbio bíblico: "El proceder de la mujer adúltera es así: / Come, y limpia su boca / Y dice: No he hecho maldad". El magistrado entonces afirmó que "una mujer que comete adulterio es una persona falsa, hipócrita, deshonesta, desleal, fútil, inmoral. En fin, una persona que carece de credibilidad moral".

 

Al dudar de las declaraciones de la víctima, en ese caso el magistrado anuló la sentencia suspendida de dos años y cuatro meses de prisión y la multa de 2 mil 500 euros impuesta por el juzgado de primera instancia al marido agresor.

 

Indignación pública

 

El gobierno portugués reconoce que el país tiene un serio problema con la violencia de género. En la última década más de 400 mujeres han muerto a manos de sus parejas en el país vecino, y el año pasado 22 perdieron la vida de esta manera en suelo luso. La cifra es especialmente alarmante considerando que en España, un país con una población cuatro veces mayor a la portuguesa, registró 44 víctimas mortales en el mismo periodo.

 

Muchas asociaciones de víctimas de violencia de género consideran que resoluciones como la que ha sido emitida por el Tribunal de Oporto contribuyen a la propagación de actitudes machistas que excusan este tipo de agresiones.

 

Por este motivo, varias ONG's han anunciado que presentarán quejas formales en contra del magistrado por la redacción de un fallo tan claramente machista.

 

Inês Ferreira Leite, de la asociación de igualdad de género Capazes, afirma que presentará quejas tanto ante el Consejo Superior de Magistratura, como también la Comisión por la Igualdad, al considerad que se trata de "un caso inédito de una decisión judicial machista que perpetua una visión represiva del papel de la mujer en la sociedad (como también lo hace del papel del hombre como opresor)". La Unión de Mujeres Alternativa y Respuesta (UMAR), uno de los sindicatos de mujeres más antiguos del país, también prepara una queja formal al considerar que el fallo es "inadmisible".

 

La resolución también ha generado indignación entre juristas y políticos, quienes preguntan cómo es posible que se emitan fallos de este calibre en un país moderno.

 

"De acuerdo con la Constitución, un juicio legal no puede tomar en consideración argumentos religiosos o morales que no sean relevantes al caso", explico el constitucionalista Bacelar Gouveia en declaraciones a la televisión estatal RTP. "Es una decisión lamentable".

 

A través de su cuenta en Facebook, la eurodiputada del Bloque de Izquierda, Marisa Matias pregunta, "¿Por dónde empiezo? ¿Por el argumento de que el adulterio femenino es más censurable que el masculino? ¿O por la decisión de citar a la Biblia para fundamentar la atenuación de una pena prevista en el Código Penal? ¿O por el hecho de que se siguen inventando excusas para evitar condenar a la violencia de género?"

 

Por su parte, André Silva, diputado del Partido Personas Animales Naturaleza (PAN) denuncia la "ley Sharia en el Tribunal de Oporto" y declara que "en un país laico, libre y democrático, no se puede hacer un juicio justo de una agresión a una mujer sobre la base de si ella fue o no fue infiel. Es intolerable que una persona haya entrado en un tribunal siendo una víctima, y haya salido tachada de mujer adúltera".

COMENTA LA NOTA