Cuando un ciudadano acude a alguna institución de gobierno con la idea de solicitar un apoyo para emprender un pequeño negocio, es muy común que busquen lo que popularmente se conoce como fondos perdidos. La idea de la alcancía filantrópica de los gobiernos está muy extendida entre los ciudadanos; iniciar una microempresa con dinero regalado suena muy atractivo para cualquiera, sin embargo, estos fondos no funcionan así.

 

Abundan las anécdotas de ciudadanos que llegan a solicitar apoyos para abrir una empresa; cuando se les pregunta qué tipo de negocio desean emprender ellos contestan que no saben, pero que requieren dinero para después ver qué se les ocurre. Otra curiosidad recurrente en estos menesteres sucede cuando los funcionarios entrevistan al usuario y le cuestionan acerca de los montos que necesita para desarrollar su idea, la respuesta más común de parte del solicitante viene en forma de pregunta: ¿Cuánto es lo máximo que me pueden dar? Hay de todo a la hora de solicitar dinero, incluso, existen personas con negocios en funcionamiento que también acuden a solicitar apoyos, aunque no les quede muy en claro qué harían con ese recurso dentro de sus empresas.

 

Una opción que no les gusta mucho a los emprendedores tiene que ver con la idea del crédito. Ofrecer financiamiento como instrumento de gracia no les convence mucho, prefieren la idea del dinero regalado… total, si fracasan en su negocio es dinero de gobierno. Esta concepción de no involucrarse en el éxito o fracaso financiero de los emprendimientos es errónea. Es muy importante como solicitante de recursos hacer notar que uno cree en su proyecto y está dispuesto a apostar por el mismo, solicitar un crédito es una señal de un compromiso por sacar adelante el negocio.

 

Los fondos perdidos no existen, están perdidos. Lo que sí existe son complementos a la inversión, que no es otra cosa que por cada peso que uno esté dispuesto a apostar en una idea el gobierno se anima a invertir otro peso. Estos fondos, en su mayoría, son más fáciles de conseguir si tu idea de negocio tiene componentes de innovación –entiéndase la innovación como inventar, diseñar y crear cosas nuevas; no como la compra de equipos o mobiliario nuevos-.

 

Es importante definir una idea de negocios, desarrollar un plan para conseguirlo y sentarse a sacar números de todos los costos relacionados con el proyecto. Una vez que se consiga claridad de las cosas será más sencillo solicitar un apoyo en alguna dependencia de gobierno. El peor error que se comete a la hora de solicitar apoyos es presentar solicitudes en las ventanillas que no tienen nada que ver con el giro de tu idea. Existen decenas de programas de apoyo federal, municipal y estatal. Si no tienes claro en qué negocio puedes ser exitoso, también existen programas para desarrollar tus habilidades.

 

Los trámites para conseguir recursos públicos pueden ser tediosos, lentos y burocráticos, es por eso la importancia de entender estos apoyos como complementos a tus propios esfuerzos, y no como condición definitoria para el éxito de tu emprendimiento, de otra manera la frustración puede aparecer y desmotivar al beneficiario.

 

Para encontrar el fondo que se acomode a tus necesidades hay que cercarse a las dependencias de gobierno, en ellas existen funcionarios que orientan y asesoran de manera gratuita al ciudadano: Secretarías de Desarrollo Económico (estatales y municipales), delegación de Economía, Sinaloa emprende, Red Fosin A.C., CEGER, Unidades Rápidas de Gestión Empresarial, CONACYT. Apostar por las ideas propias es el camino a seguir para un desarrollo personal completo.

 

EL MEMENTO DE HOY

 

Twitter: @juanordorica

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