El capitán Jack Sparrow es un personaje locuaz, con amplio sentido de la oportunidad y extremadamente divertido de observar. Los piratas del Caribe es una serie de películas que nos muestran al capitán pirata como el antihéroe más entretenido de los últimos años. En Sinaloa tenemos un personaje muy parecido al pirata Sparrow, Roberto Cruz con su grandilocuencia y estrafalaria personalidad encaja perfectamente en los perfiles de este filibustero de los mares.

 

En todas y cada una de las entregas de Los Piratas de Caribe, Sparrow sigue un plan perfectamente detallado para alcanzar sus objetivos; nunca, por más adversidades que enfrente, Sparrow deja de intentar alcanzar su meta. Enredar a otros piratas, convencer enemigos de su lealtad inquebrantable, oponerse a sus amigos e incluso sacrificar a sus aliados son métodos rutinarios en la vida de este pirata, eso sí, siempre tiene un plan de escape para toda situación y si en algún momento el plan preconcebido no da el resultado que se espera su capacidad para improvisar entra en acción, y la situación se reacomoda en su beneficio.

 

Roberto Cruz también tiene un plan que acompaña sus acciones, al igual que el Capitán Sparrow, muchas veces este plan no tiene éxito, sin embargo, sus maniobras siempre se encaminarán a quedarse con el tesoro al final del cuento. Su historia corsaria comienza con su abrupta salida de la Secretaría de Desarrollo Económico a menos de un año de haber tomado el puesto -tenía anécdotas anteriores, pero su entrada a los créditos de la película se cuentan a partir de ese momento-.

 

Su plan inicial consistía en lanzar sus aspiraciones a la gubernatura partiendo del supuesto de que el actual gobernador se vería obligado a extender su apoyo hacía algún candidato del PAN, al ser Roberto el colaborador con mejor posición en el gabinete de ese partido en automático se convertiría en el ungido. Este plan falló. Dejó el gobierno en medio de la polémica, y apuntó sus naves a otros horizontes. Nuevo juego, nuevo plan; ahora la idea era hacerse con la candidatura al distrito V y contender para una diputación federal, de nueva cuenta, el plan se colapsó por los cañones de la equidad de género.

 

Candidatura federal plurinominal era el nuevo puerto a conquistar, otra vez el bucanero quedó atrapado por la armada de la equidad. En la vida de corsario los recursos pueden escasear, pero no desaparecer; como los tesoros se entierran para días de lluvia, Roberto ya tiene preparada una nueva aventura, con su tripulación avituallada y lista para buscar la candidatura a la gubernatura por la vía del PAN, por la vía independiente o por la vía del tren esta misión parece ser una obsesión. Jack Sparrow tiene siempre a su mano un plan de escape; Roberto también. Si los barcos se hunden en esta cruzada, buscar la dirigencia estatal del PAN se transforma en su bote salvavidas y la carta de navegación a seguir.

 

Los modos, las poses y las reacciones de Jack Sparrow pueden parecer torpes, descuidadas y burdas, pero todo tiene un porque en la vida del pirata; con Roberto pasa lo mismo sus reacciones son estudiadas no deja nada al azar, y al igual que Sparrow, construye un personaje del personaje donde sus amigos y adversarios de igual forma desconocen las intenciones de ambos. Entender las intenciones de Roberto pudiera parecer complicado, sin embargo, sólo hay que ubicar su perla negra para conocer sus verdaderos propósitos a la hora de arriar sus velas y desenfundar su espada. No perdamos de vista que Jack Sparrow, por más inofensivo que parezca, al final de la película es lo que es.

 

EL MEMENTO DE HOY

Twitter: @juanordorica

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