Vinton Cerf, uno de los padres fundadores del Internet y el creador del protocolo TCP/IP -programa que permite la transferencia de datos entre computadoras-, en recientes declaraciones ha dicho que los datos guardados de manera digital podría no ser tan buena idea después de todo.

 

Los medios de almacenamiento que hoy conocemos tienen la tendencia a degradarse (discos duros, memorias USB, DVD, CD´S, etc.), el asunto se complica un poco más cuando entramos al tema de la accesibilidad. Los mecanismos con los que se interpretan los lenguajes de programación actuales podrían ser obsoletos en el futuro. De alguna manera el hardware se puede conservar, no así el software, que no es otra cosa que la decodificación de unos y ceros, sin embargo, todos los días se desarrollan nuevos y más intrincados programas dejando inservibles los dispositivos de almacenamiento y ejecución anteriores - ¿alguien recuerda los discos 5 ¼ o los Floppy 3 ½? - . Básicamente si no tienen la capacidad de interpretar el software más actualizado, se convierten en basura electrónica que nadie quiere reciclar – algo así como políticos atrapados en los 80´s que buscan ser gobernador – por eso es mejor mantenerse firmes e ignorar esas actualizaciones del iphone, Twitter o Facebook, es sumamente costoso y complicado estar actualizando constantemente la información de formatos anteriores a los actuales.

 

Hay mucha información que se pierde constantemente. La primera página web de la historia despareció, esto es solo un ejemplo de lo ineficiente que somos para guardar nuestros datos. Según la biblioteca del congreso de EEUU – una de las más grandes e importantes del mundo – de las cerca de 11 mil películas que realizaron los grandes estudios cinematográficos entre los años de 1912 a 1929, sólo quedan en resguardo sólo un 25%, las obras restantes se perdieron por siempre en incendios, inundaciones o simples descuidos burocráticos. Migrar toda esta información a formatos digitales no parece una solución definitiva a largo plazo - los DVDS y los discos duros no pasan de los 10 años de vida útil -; los nuevos servicios de almacenamiento en la “nube” tampoco han resultado ser muy eficientes; Symantec dice que el 77 % de las empresas que utilizan este servicio han experimentado algo de pérdida de información.

 

Paradójicamente los métodos antiguos resultan ser más perennes en este sentido. Los papiros escritos o las piedras talladas de nuestros ancestros que sobrevivieron por varios milenos ponen en perspectiva la innovación del mundo moderno, incluso, las modestas fotografías impresas en papel se han conservado por más de 150 años en condiciones aceptables.

 

Pero la ciencia no tiene límites y encuentra caminos, actualmente se desarrollan proyectos encaminados a convertir el ADN en las bibliotecas del futuro. Estudios de laboratorio recrearon las condiciones adecuadas para conservar el ADN en silicón y emular el paso de cientos de años, al finalizar el experimento toda la información se conservaba sin modificaciones; una pequeña mancha puede almacenar hasta 20 millones de libros. Que magnífico sería la transfusión intravenosa de conocimientos, conozco a muchos gobernantes que lo necesitan urgentemente.

 

EL MEMENTO DE HOY

 

 

Twitter: @juanordorica

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