El gran filósofo David Summers y la escuela de los Hombres G no pudieron definir mejor a nuestra muy regional Martha. El marcapasos de doña Martha le anima el corazón y no tiene que darle cuerda… es automático. Nada más, ni nada menos que una mega pensión del aguilarato, que ronda los 55 mil pesos y centavos, sumados a la nueva beca por tres años del Instituto San Lázaro sin pasar por examen de admisión, son los mejores marcapasos que cualquier corazoncito puede aspirar. Como la abnegación de esta líder es mayúscula, ha tenido que aceptar con resignación y congruencia a sus ideales la sufrida tarea de una curul plurinominal, aún cuando tuvo que conseguir firmas para apoyar una iniciativa del presidente Peña para reducir el número de estas.

 

Martha siente un golpe en el pecho cuando las instituciones electorales mandatan una redistritación, es una afrenta a sus principios. Es inaceptable que la democracia sea igual para todos, un voto en el congreso que represente a pocos sinaloenses, pero a muchos priistas, debe seguir así por siempre y para siempre. Después de todo pastorear votos con despensas en medio de la sierra es más rentable que poner a trabajar a sus candidatos.

 

Mirando los ojitos del marcapasos, es idéntico a su padre. Martha al igual que su contraparte nacional, César Camacho, saca las vísceras cuando la oposición critica al gobierno. Acusan de insensibles a los que desnudan algunas carencias en la administración federal; la autocomplacencia de este par raya en lo absurdo: mientras uno acusa de frivolidades a sus adversarios con relojes millonarios en sus muñecas, la otra parte ve miopías por todos lados, olvidando su endémico problema de glaucoma democrático.

 

Juega con todos sus niños, les arranca el corazón, se los come con tomate; se hace la simpática y les llama “buenos tipos”. Martha se comporta más como gerente de franquicia que como una dirigente de partido. Los designios de las cúpulas nacionales son implementados al pie de la letra, los derechos de los militantes del PRI quedan borrados ante la mirada complaciente de doña Martha, incluso se toma la libertad de crearles expectativas falsas a muchos de ellos a sabiendas que al final del día ella no toma ni una sola decisión, pero como dice la canción… “juega con todos los niños”.

 

Martha vuelve a su partido manicomio; no pudo garantizar la equidad de género en el PRI para Sinaloa, pese a tener un discurso muy repetitivo en el tema; tampoco consiguió tener los candidatos más rentables en todos los distritos, en algunos dejaron fuera a los mejores posicionados en las encuestas. Entre descrédito nacional, democracias hereditarias y luchas internas, es posible que a los hombres G sumemos en dueto a José María Napoleón y terminemos cantando… ¡Ella se llamaba Martha!

 

EL MEMENTO DE HOY

 

 

Twitter: @juanordorica

COMENTA LA NOTA