Alto, robusto, con fisonomía más parecida a un irlandés que a un mexicano, de carcajada estridente y modos francos, Gomer Monárrez Lara ha construido una carrera política alejada de la ortodoxia tradicional. Hijo del exrector de la UAS, Gomer Monárrez González, llegó a la política casi como carrera alterna; su meta original, como la de muchos jóvenes, era el béisbol profesional, sin embargo los derroteros de la vida lo llevaron de ganarse la vida en los diamantes a la búsqueda de otro tipo de ellos.

 

Con la ayuda de la estructura de la UAS y un grupo de compañeros afines, incluido Jesús Valdés, tomaron por asalto el control del Frente Juvenil Revolucionario, convirtiendo a Gomer en su dirigente y a la usanza de la democracia en el PRI tuvo una elección por Unidad, sumando a su proyecto a quien a la postre fue su Secretario General, Omar Ayala Terrazas. La UAS se volvió su fortaleza y su principal arma a la hora de buscar espacios de poder, si bien no tuvo todo el respaldo institucional, las relaciones y ventajas de contar con una red de contactos de ese tamaño le facilitó mucho el camino. La primera diputación local llegó, mitad méritos propios, mitad intereses entre gobierno-UAS, el beisbolista se convertía en diputado, la madurez no acompañó al bateador y las batallas de tazos eran épicas en las oficinas de Gomer. La legislatura llegó a su fin, pero no las fiestas entre su electorado juvenil, la bandera de la diversión y las pachangas lo acompañarían algunos años más.

 

El primer golpe de realidad política vino de puños de un experto pugilista, bajo el mando de Rafael –el Kid– Oceguera, Gomer sufrió los estragos de calentar banca y jugar en ligas menores, su paso por la Secretaría General de gobierno fue poco menos que intrascendente, el mundo de la popularidad y las reuniones apoteóticas pasaron a mejor vida, es al final de la administración de Aguilar Padilla y por lealtad a su mecenas, Juan Millán decide ofrecer su apoyo al actual gobernador y salir en busca de la gubernatura que les fue negada en su partido.

 

Ya en el actual gobierno fue asignado como Subsecretario en la SEDESHU, la nostalgia por las curules hizo presa de él; a pesar de haber apoyado a un partido diferente al PRI en la elección anterior, pudo conseguir otra candidatura y a la postre el triunfo. La segunda diputación, a diferencia de la primera, fue más obra de sus amarres políticos que la concesión para algún grupo. Hoy preside la comisión de fiscalización en el congreso y parece que dejó atrás, a diferencia de muchos de sus compañeros, el complejo de Peter Pan. Como uno de los protagonistas en la generación que se viene, es justo solicitarle que las formas de hacer política sean otras, ha mostrado la evolución suficiente para pedirle que deje atrás las despensas y entienda el servicio público como algo más que una fábrica de votos. Para Gomer, el béisbol y la bandera juvenil deben quedar en el pasado, en los próximos años veremos si da el siguiente paso para convertirse en un político trascendente o simplemente queda como buen prospecto que no pudo mantenerse en la gran carpa.

 

EL MEMENTO DE HOY

 

 

Twitter: @juanordorica

 

 

COMENTA LA NOTA