En medio del desinterés que generaron las recientes elecciones, llamó la atención de manera destacada el surgimiento de las candidaturas independientes. Hubo tres candidaturas que lograron hacerse con el triunfo en las presentes elecciones. Jaime Rodríguez “El Bronco” fue el candidato ganador a gobernador en Nuevo León, Manuel Clouthier hizo lo respectivo como candidato a diputado federal en el distrito 5 de Sinaloa correspondiente a la zona de Culiacán y Pedro Kumamoto se alzó con la victoria como diputado local por el distrito 10 de Jalisco en el municipio de Zapopan.

 

La primera interrogante que me viene a la mente con esta nueva figura de la democracia mexicana es respecto de los aspirantes a candidatos independientes. En los dos primeros ejemplos mencionados, está latente el hecho de que su plataforma política se creó y se originó en un partido político. Jaime El Bronco fue militante priista por 30 años lapso en el que ocupó diversos cargos de elección popular y Manuel Clouthier ha sido diputado federal plurinominal por el PAN, además de ser hijo de una de las figuras históricas más importantes del panismo nacional. La primera cuestión que me hubiera gustado escuchar, es que dejaran absolutamente clara la postura del porqué abandonaron a los partidos en los que alguna vez participaron, con las razones y argumentos específicos que los llevaron a tomar tal decisión. Otro punto que les hubiera abonado legitimidad a su carácter de independiente, hubiera sido que explicaran qué hicieron ellos durante sus participaciones en la vida de los partidos para reducir el poder de los mismos, buscar su democratización o empoderar al ciudadano.

 

La segunda interrogante es respecto a la calidad en la ejecución del cargo que se les ha conferido, es decir, se espera mucho de estos personajes surgidos de estas figuras, ya que vendieron sus victorias como la caída de la partidocracia, sin embargo el sistema sigue siendo predominantemente partidista. Jaime El Bronco tendrá que gobernar con un congreso cuyos integrantes son surgidos de los partidos tradicionales, en este punto se verá su capacidad política en toda su extensión, mediante el diálogo y la negociación tendrá que lograr los acuerdos necesarios para garantizar su gobernabilidad, esto sin alejarse de los ideales que pregonó en campaña, de independencia, honestidad y un gobierno para la gente. Mientras que por el lado de los diputados electos quisiera que nos explicaran cuál va ser la calidad de su representación dentro de un parlamento que funciona mediante comisiones parlamentarias, las cuales son conformadas por los partidos políticos, es decir, ¿realmente vamos a tener un diputado eficaz, capaz de sacar adelante proyectos, reformas, gestiones, sin el apoyo de un grupo político?, o sólo será un voto en la cámara a la deriva, sin relevancia y sin más función que la de tomar la tribuna de vez en cuando para decirle verdades incómodas a la clase política de nuestro país.

 

Definitivamente a partir de aquí se verán los tamaños políticos de los personajes en cuestión, están obligados para con su ciudadanía a ser algo más que bravucones, con discursos que la gente quiere escuchar, a partir de ahora están forzados a poner toda su capacidad para lograr acuerdos que beneficien a su población.

 

Mención aparte merece el caso de Pedro Kumamoto, quien con solo 25 años, sin plataforma política, prácticamente sin presupuesto, pero con mucho trabajo, esfuerzo, humildad, un puñado de sueños e ideales, pero sobre todo propuestas, salió a las calles a hablarle a la gente de frente de lo que era su candidatura, logrando no sólo el triunfo, sino motivar a un sector de la población y hacerles creer que aún entre los políticos todavía queda gente decente tratando de dignificar el oficio.

 

Definitivamente las candidaturas independientes vienen a abonar en el aspecto democrático en nuestro país, pero aún falta mucho por hacer en el tema para garantizar que quienes lleguen a esos cargos mediante esa figura tengan herramientas para hacer su trabajo de una forma eficaz, esto ante el riesgo que se pudiera correr a que los partidos pongan trabas a dichos representantes.

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