No todo lo blanco es bueno, no todo lo negro el mal, la luna no hace a la noche, solamente es su lunar.

- Fernando Delgadillo

 

Se dispararon las voces motivo de la separación laboral entre MVS Noticias y el equipo de Carmen Aristegui que ella encabeza. Las versiones varían entre acusar a la empresa de autoritaria y represiva, y por otro lado hay quienes afirman que la periodista pecó de soberbia al querer imponer su voluntad por encima de los intereses de la cadena noticiosa; otro sector -alentado por la propia periodista- advierte la intervención del Gobierno Federal en el despido y denuncia un atentado a la libertad de expresión.

 

Independientemente de las posturas que se viertan en torno al caso y de cuál sea la verdad, ya sea oculta o evidente en este conflicto, me pregunto si este tipo de sucesos abonan a la madurez de la población mexicana como sociedad, es decir, qué tanto contribuye que este tipo de cosas pasen en nuestro país para alcanzar el grado de civilización necesario para convivir en democracia.

 

Para esto es fundamental que los mexicanos entendamos el papel de los medios de comunicación e identifiquemos los intereses que se manejan en esos niveles. Personalmente no soy seguidor del periodismo que hace Carmen Aristegui, lo considero tendencioso, parcial y muy poco objetivo. Su preferencia es evidentemente con inclinaciones izquierdistas y su agenda es contra gobierno, sin embargo, voces como la suya son indispensables para generar los equilibrios que necesita nuestra sociedad. Papel como el que juegan estos medios, evitan en muchas ocasiones los abusos y excesos de nuestras autoridades y permiten generar en el ciudadano la conciencia de que tenemos alternativas distintas a las oficialmente presentadas.

 

Pero para poder juzgar adecuadamente la información que recibimos, es necesario que identifiquemos plenamente de quién estamos recibiendo esa información, cuáles son sus inclinaciones y el porqué de sus posturas, es decir, no tiene nada de malo que Carmen haga un periodismo militante, o que sus criterios favorezcan a dicha ideología, partido político o personaje en particular, esa es precisamente su libertad de elección, y el poder manifestarlo obedece a la libertad de expresión.

 

El problema recae cuando nos quieren vender la idea de que Carmen y su equipo hacen un periodismo veraz, objetivo e imparcial. Hay una tendencia muy marcada en victimizarla al punto de señalar una persecución por parte del grupo en el poder y aquí es necesario precisar un punto importante: a Aristegui no se le ha restringido su derecho de expresarse, continúa teniendo a su alcance las diversas plataformas que existen para hacerlo, no ha sido llevada presa, no se le despidió de sus demás trabajos, no han eliminado sus espacios en internet, ni se le ha censurado en sus declaraciones.

 

Carmen Aristegui no es un periodista imparcial y ella es libre de apoyar al PRD si así lo cree conveniente, de la misma forma en que Ciro Gómez Leyva puede apoyar al PRI y Pedro Ferriz de Con puede favorecer al PAN, por decir de algunos. Lo importante aquí para los mexicanos es que entendamos que se trata de posturas, que seamos analíticos y objetivos con la información que recibimos, que decidamos qué creer y por qué lo creemos, y sobretodo que seamos respetuosos con las expresiones que se hacen, así sean distintas a nuestras opiniones.

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