Ahora debo pensar que no pueden dejar de sonar las campanas, aunque tenga que hacer más que hoy y que ayer a partir de mañana.

Alberto Cortez

 

Ya se fue el 2014 y con ello se cierran ciclos para dar vida a algunos nuevos, dejamos atrás el momento de reflexión para dar paso a la consecución de nuestras metas. Podemos encontrar en el inicio de año un momento idóneo para recomponer el camino, trazarnos objetivos específicos y modificar conductas dañinas, adquirir un hábito positivo y convertirnos aunque sea un poco en una mejor persona que la que éramos ayer.

 

A veces, de acuerdo a nuestras experiencias, tendemos a catalogar a los años como buenos o malos y así vamos por la vida repitiendo frases como “mis 20 fueron muy buenos” o “el 2013 fue el peor año de mi vida”; a lo cual, yo creo que todos los años que nos toca vivir son buenos y nuestras experiencias, todas, son siempre positivas, así sean estas de felicidad o momentos complicados pues aun en los que consideramos los peores tiempos, los más tristes y difíciles de superar nos dejan experiencias invaluables que nos dan la oportunidad de crecer y madurar, nos permiten conocer de verdad aquellos a quienes les podemos llamar amigos, encontramos en nuestra personalidad fortalezas y virtudes que nos ayudar en la adversidad. Nos enseñan que no somos infalibles, que somos vulnerables más no necesariamente débiles, que podemos equivocarnos y caer. Es en estos momentos, cuando encontramos la alternativa de salir adelante. Uno de los mejores aprendizajes que he tenido en la vida, es el de saber con certeza que siempre hay un mañana con una nueva oportunidad de hacer las cosas mejor que ayer, que si algo fue destruido podemos reconstruirlo o edificar algo nuevo y que ni los momentos buenos ni los complicados duran eternamente, por lo tanto, tenemos que hacer el mayor esfuerzo para aprovechar el presente.

 

Voltear hacia atrás y ver el 2014 con todos sus acontecimientos como experiencias positivas, me da un margen de posibilidades para enfrentar el 2015 con una motivación extraordinaria, a sabiendas de que por uno mismo corre la responsabilidad de generarse las oportunidades para obtener el éxito. Tomo cada momento que me ha dado la vida como algo que era necesario que pasara para convertirme en la persona que soy hoy, y por lo tanto, asumo la responsabilidad que lo que hago ahora mismo habrá de convertirme en el hombre que quiero ser en el futuro, y con esa premisa y bajo ese enfoque, trazo mi destino con mis acciones del presente.

 

No es que pretenda filosofar, o recomendar a quien amablemente me lee como debe conducirse por la vida, simplemente les dejo aquí mis reflexiones de fin y principio de año. Al final de cuentas lo único que quería comentarles, es que uno puede ilusionarse, trabajar, equivocarse y caer, pero siempre puedes volver a empezar, pero antes de hacerlo, podemos hacer una breve pausa y reflexionar del por qué caemos para evitar hacerlo en un futuro. Y a pesar de lo duro que puede ser un tropezón, aún en los momentos más difíciles de los mismos, podemos encontrar momentos de paz y aprendizaje, y en lo subsecuente tal vez en un futuro distante, miremos hacia atrás y recordemos esos lapsos de desgracia pudiendo hasta disfrutarlos.

 

Feliz 2015 y por aquí nos estamos leyendo.

 

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