Cuando al imbécil le mostraron la luna sólo pudo ver el dedo del que se la señaló.

Fernando Delgadillo

 

Hay quienes creen que el que se manifiesta en favor de la legalización de las drogas es porque es drogadicto si seguimos esa lógica al rato van andar los asesinos pidiendo cuellos para cortar, los exhibicionistas que se permita andar desnudos por las calles y los melancólicos más lugares tristes para sollozar y así vamos por el camino desestimando expresiones atacando a sus interlocutores sin prestar atención al mensaje.

 

Todo esto viene a cuento cuando vemos al país sacudido por un movimiento que busca encontrar una verdad respecto a una tragedia, escuchamos voces que se suman y exigen se rindan cuentas y que no se repitan casos como el de Ayotzinapa, si bien, es verdad que podemos identificar grupos que pretenden robarse la protesta, que expresan sus complejos con violencia, que le apuestan a la desestabilización del país y creen encontrar en la anarquía la solución a nuestros problemas, también encontramos auténticas expresiones de solidaridad con las víctimas, vemos verdadero dolor e indignación en los rostros de la ciudadanía, hartazgo por una situación que no nos permite vivir en paz y dignamente.

 

No creo que el encono y la violencia sean las alternativas que deben imperar sobre el diálogo y la propuesta, si pienso que la indignación y las propuestas son válidas en este punto en el que se encuentra nuestra comunidad, mal harían nuestras autoridades en dejar de prestar atención a la exigencia de nuestros ciudadanos pretendiendo jugar con el prestigio de quienes se manifiestan o pretendiendo generalizar la protesta como agresiva, está tan degradado en este punto el tejido de nuestra sociedad que todos somos culpables de lo sucedido en Ayotzinapa y el Gobierno debe asumir la parte de culpa que le corresponde.

 

No, Peña no desapareció a los estudiantes, tampoco dio la orden para que así se hiciera y no veo como una solución su renuncia, pero las culpas por omisión y las fallas en las estrategias de seguridad hacen que de alguna manera sea responsable y es necesario en este punto que se le dé respuesta clara y contundente a los ciudadanos de nuestro país en primera sobre lo que sucedió y en segunda que se nos garantice que no se volverá a repetir y no me refiero únicamente a herramientas discursivas y retoricas, las personas quieren ver acciones precisas e inmediatas acompañadas de un plan integral que nos permite desarrollarnos en paz y se respete el Estado de Derecho.

 

Ahora que el papel que le toca jugar a la sociedad es igual de importante que el de nuestras autoridades, si queremos una estrategia exitosa que nos garantice transformar al país debemos colaborar para que así sea, se debe privilegiar la organización, la información objetiva, la propuesta, nuestras exigencias deben ir acompañadas de argumentos válidos que vayan más allá de la crítica destructiva y de peticiones absurdas que no vienen a abonar en nada al desarrollo de nuestra nación.

 

Es así, escuchando el verdadero reclamo y clamor popular como se habrá de identificar el problema por el que atraviesa México y partiendo de ahí juntos sociedad y gobierno, hombro a hombro y codo a codo, habremos de crear un frente común que logre por fin derrotar los embates de la delincuencia.

 

Ya llegó el momento que los mexicanos decidamos estar más organizados que los criminales, nos urge, lo necesitamos… De eso depende nuestro futuro.

 

Saludos y por aquí nos estamos leyendo.

COMENTA LA NOTA