El Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (Cirva) reconoció que la vaquita marina se encuentra en riesgo inminente de extinguirse, ya que quedan sólo 30 ejemplares, mientras entre 2015 y 2016 eran alrededor de 60. La única forma de salvar a la especie endémica de México, de acuerdo con expertos consultados por SinEmbargo, es que el Gobierno de Enrique Peña Nieto prohíba permanentemente la pesca con redes de enmalle, elimine las redes ilegales e incremente los esfuerzos de vigilancia.

 

Los especialistas coincidieron principalmente en dos puntos: En que la medida más efectiva para evitar la extinción de la vaquita marina es la prohibición de las redes de enmalle en el Alto Golfo de California y en que aún hay posibilidades para recuperar la población de la especie, pero que se trata de “la última oportunidad”. Alertaron que de no implementar medidas urgentes para su preservación, la marsopa podría desaparecer antes de que el actual Gobierno acabe.

 

Kate O’Connell, consultora de mamíferos marinos de Animal Welfare Institute (AWI), dijo que “es una tristeza, una situación muy desgraciada”. Sin embargo, aseguró que aunque la situación es grave, “todavía hay esperanza para la vaquita”.

 

“Con buena voluntad y los países trabajando en común, hay posibilidad, pero ya es el momento de hacer todo para rescatarla”, urgió.

 

Miguel Rivas, coordinador de la campaña de Océanos de Greenpeace, y Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, señalaron que el Gobierno mexicano con el apoyo internacional de Estados Unidos y China –principalmente– podría lograr la recuperación de la población de dicha especie.

 

Entre las acciones que los activistas proponen para lograr salvar a la vaquita está el refuerzo de la vigilancia en el Alto Golfo de California a fin de evitar la pesca de la totoaba en el hábitat de la marsopa, que es la principal causa de su muerte. Olivera y Rivas denunciaron que la pesca no ha parado.

 

Urgieron también a la prohibición definitiva de las redes de enmalle, empleadas para la pesca de totoaba, ya que en abril vence la veda; pero hasta el momento las autoridades no se han pronunciado para informar qué acciones siguen.

 

“Desde hace 20 años sabemos que la vaquita está en peligro de extinción y que si no se hacía nada al respecto se iba a terminar por extinguir y en realidad nunca nadie ha parado la pesca de totoaba en la zona, ni el decreto del actual Gobierno de hace casi dos años”, acusó Rivas.

 

Las fallas

 

En abril de 2015, el Presidente Peña Nieto anunció la prohibición, por dos años, de uso de redes de enmalle, cimbras y/o palangres operadas con embarcaciones menores, todo con el propósito de desincentivar la pesca en el hábitat de la vaquita marina y la utilización de estos métodos dañinos para la especie.

 

Durante ese periodo de tiempo, los pescadores han recibido compensaciones económicas. Alejandro Olivera ha denunciado en múltiples ocasiones que estas son injustas y desiguales.

 

Hace algunos meses, el Centro para la Diversidad Biológica solicitó, a través del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), información sobre el padrón de beneficiarios: La organización encontró que son 2 mil 699 personas quienes reciben este apoyo, la mayoría cuenta cada mes con 4, 6, 7 u 8 mil pesos; mientras dos personas reciben más de un millón de pesos.

 

“[El Gobierno mexicano] ha fallado en eliminar la pesca ilegal de totoaba; en eliminar todas las redes de enmalle en el Alto Golfo; en implementar nuevas artes de pesca que no dañen a la vaquita; en no garantizar su seguridad; en no monitorear con GPS y cámaras de vigilancia en las embarcaciones; en otorgar las compensaciones económicas a los pescadores sin una fiscalización de los recursos, se han distribuido de forma inequitativa”, remarcó Olivera.

 

El activista recordó que el año pasado fueron halladas tres vaquitas marinas muertas, y la propia Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que en los cadáveres se observaron escoriaciones y laceraciones provocadas, al parecer, por cuerdas o hilos, a consecuencia del enmallamiento por la pesca.

 

El cautiverio, la medida ante fracaso del gobierno

 

El Cirva ha recomendado un programa de cautiverio temporal para algunas vaquitas, pero los científicos enfatizan que los esfuerzos y recursos para una prohibición permanente de las redes de enmalle debe continuar a fin de proteger a la especie en estado silvestre.

 

Se prevé que para la última semana de marzo comience la captura de los ejemplares para mantenerlos en cautiverio, como una medida “desesperada”, en palabras de los activistas, para intentar salvar a la especie.

 

En ese sentido, las opiniones se dividen. Por un lado, Greenpeace no cree que el cautiverio sea la vía: “No apoyamos el cautiverio y entendemos que los cetáceos no se llevan  bien con el cautiverio”. Por otro, el CDB ve la medida como “necesaria”, aunque subraya que debe ser temporal, sólo mientras se asegura la supervivencia dentro de su hábitat, ya que “no se sabe a ciencia cierta cómo van a reaccionar”.

 

Kate O’Connell reconoció que con las últimas cifras del Cirva que demuestran que la población es muy pequeña, la medida resulta “muy riesgosa”.

 

“El cautiverio no es la solución, es el reflejo de la ineficacia de las medidas anteriores que nunca funcionaron”, dijo Rivas.

 

Por su parte, Alejandro Olivera comentó: “Hay mucha incertidumbre alrededor de esta estrategia, aunque se están invitando expertos a nivel mundial. Es la única posibilidad que están viendo los científicos, ya que el Gobierno ha fracasado en mantenerla segura en su hábitat natural, pero aún hay probabilidades de salvarla y esa probabilidad aumenta con el cautiverio”.

 

Ante este panorama, los activistas hicieron un llamado a las autoridades mexicanas para que trabajen en la implementación de medidas efectivas y no se hable pronto de la extinción.

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