Cuando se producen viajes malos, el consumidor de drogas puede estar tan traumatizado que se quede emocional o mentalmente arruinado a partir de entonces. Una persona que está en pánico por las alteraciones de las percepciones o de la realidad debido al consumo de LSD, puede llegar a ser paranoico, violento o agresivo.

 

Puede estar atemorizado de que alguien esté tratando de hacerle daño o de que esté en peligro de perder la vida. Esto puede resultar, y lo ha hecho, en una lesión o incluso en la muerte del consumidor de drogas o de alguien en el medio ambiente. Es más probable que ocurran este tipo de malos viajes cuando una persona consume una gran dosis de LSD.

 

Algunas personas que estaban consumiendo LSD han pensado que podían saltar de un edificio alto sin que fueran a sufrir daños. Este tipo de falsa realidad ha dado lugar a algunas muertes.

 

El LSD puede tener un efecto perjudicial sobre la estabilidad mental de algunas personas, a veces durante años después de haber dejado de consumir la droga. Estas personas pueden experimentar una incapacidad para reconocer la realidad, para pensar racionalmente o para comunicarse con los demás, incluso cuando no haya antecedentes de que estas discapacidades existieran antes de que consumieran LSD.

 

Algunas personas que ya eran susceptibles de experimentar psicosis, han sufrido de una precipitación de esa condición, la cual duró mucho tiempo después de que dejasen de consumir la droga.

COMENTA LA NOTA