Los primeros en entrar y los últimos en salir. Y no paran de darle vueltas a lo que han hecho bien o mal, viven obsesionados con su trabajo.

 

Te contamos cuáles son las señales para que puedas detectarlos.

 

*El trabajo, por encima de todo: Si antepone el trabajo a las relaciones sociales, a su pareja o cualquier momento de ocio, probablemente sea un 'workaholic'. Puede que incluso llegue al trabajo enfermo, con fiebre o con cualquier problema de salud, y prefiera ir a trabajar antes que quedarse en casa y descansar.

 

*En conexión permanente: Puede que tengan el móvil en sonido durante todo el día para estar al tanto de las novedades en su trabajo. No pueden vivir sin el móvil o sin su Tablet, ya que se agobian solo de pensar que está ocurriendo algo relevante y no pueden hacer nada para conectarse.

 

*Llegan los primeros, se van los últimos: Llegan a la oficina cuando aún no se ha hecho de día y se van cuando ya no queda nadie para sentirse satisfechos (y no por calentar la silla). Pueden trabajar más de 12 horas al día y sentir que aún les falta tiempo.

 

*No existe vida social: Antes de estar con sus amigos o con su familia, prefieren quedarse en casa con el ordenador revisando si todo está funcionando correctamente. Apenas salen, no saben disfrutar de la vida.

 

*Son egocéntricos: En su vida solo existen ellos y sus obligaciones, que siempre son más importantes que cualquier compromiso con la familia, un acto escolar de sus hijos o el cumpleaños de un buen amigo. Son esclavos de su ego y viven pendientes de su imagen, que les absorbe por completo.

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