#CompásDeEspera. Con la fuga de Joaquín Guzmán Loera se altera el orden de los factores políticos de la sucesión gubernamental de Sinaloa.

 

Cualquier análisis particular o vaticinio es, en este momento, apresurado. El tiempo habrá de acomodar las nuevas circunstancias, pero todavía no sabemos cómo.

 

Parafraseando a la doctora Tere Guerra en sus siempre iluminadores artículos de El Debate, “ya se verá”.

 

 

 

#ALaExpectativa. El anuncio, ayer, de que el Comité Directivo Estatal del PRI tomará un periodo vacacional lo que resta del presente mes, revela que habrá que seguir esperando la primera señal en relación con el relevo de Martha Tamayo en la presidencia.

 

La primera, decimos, porque hasta ahora no se ha dado ninguna.

 

Pudiera especularse que ello se debe a que la licenciada Tamayo continuará al frente de la dirigencia estatal, pero resulta poco probable por una razón: la cercanía de Martha con quien habrá de coordinar la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, el aún líder nacional de ese partido César Camacho.

 

Al ser la diputada federal electa Tamayo Morales una de las personas de mayor confianza de Camacho Quiroz, y la que mejores cuentas le ha rendido en el área jurídica, se da por hecho que le asignará una posición estratégica en las comisiones legislativas de mayor importancia. Don César la necesitará cerca, y de tiempo completo, en la 63 Legislatura.

 

El hecho es que tampoco hay luces todavía acerca de quién habrá de ser el sucesor de Camacho en la presidencia del CEN del PRI. De allí dependerá lo que ocurra en estados como el nuestro. Los nombres que suenan para la dirigencia nacional son muchos, pero lo que se han sostenido con mayor fuerza son Manlio Fabio Beltrones y Enrique Martínez y Martínez.

 

Existe una versión de que, en la sesión del Consejo Político Nacional del PRI que tendrá lugar el día 25 del presente mes, con la asistencia del Presidente Enrique Peña Nieto, se dará la despedida a Camacho y se nombrará a su relevo.

 

Otra versión, sin embargo, asegura que Camacho continuará como presidente del CEN hasta el primero de septiembre, en que se instalará la nueva Legislatura federal. Y que, una vez ungido como diputado, entregará la dirigencia del PRI a quien habrá de sucederlo. Ello, como un mensaje del centro de que el “estilo Camacho”, que no es otro que el del Grupo Atlacomulco, será el que continúe permeando en el proceso electoral venidero.

 

 

 

#ValdésYValdez. En Sinaloa llama la atención la ausencia del tradicional carrusel de nombres que es típico de las semanas previas a un cambio en la dirigencia de un partido político, sobre todo en el caso del PRI.

 

Algunos aseguran que ello se debe a que, para no alterar el orden en que deja Martha Tamayo al priismo (uno de sus mayores méritos, hay que reconocer, si comparamos la escena actual con la que recibió), se optará por una transición tersa: ascender a la presidencia a quien hoy ocupa la secretaría general de ese partido, el diputado federal saliente Jesús Valdés Palazuelos.

 

Sonaría lógico, sobre todo si captamos el mensaje que se mandó el viernes en Mazatlán, donde la visita de César Camacho convocó a todo el priismo del estado. Allí, fue Chuy Valdés quien dio las palabras de bienvenida. Cederle esa distinción, que tradicionalmente corresponde al presidente del comité municipal anfitrión (Ricardo “Cayo” Ramírez en ese caso), no es, de modo alguno, cosa menor.

 

Desde luego que, quizá, el espaldarazo para Valdés Palazuelos haya sido con miras a apoyarlo en su proyecto para el año próximo, que es la candidatura a presidente municipal de Culiacán. Por lo pronto, él auguró en su intervención ante el líder nacional del PRI: “Haremos del 2016 un año de triunfos”.

 

Al cierre de su período como legislador federal, la actividad de Jesús Valdés ha arreciado en Culiacán, con el apoyo visible de actores políticos como el diputado local Óscar Valdez López.

 

La mancuerna Valdés-Valdez, amigos, se ha mantenido contra viento y marea a lo largo de los años, prácticamente todos los que tienen de vida estos jóvenes, pues su amistad parte desde la infancia, y es ejemplo de que, en el denso mundo de la política, también existen las lealtades.

 

 

 

#LasEmesDeSergio. A la dupla Malova-Manlio, es decir la que conforman el gobernador Mario López Valdez y el líder de los diputados federales del PRI Manlio Fabio Beltrones, debe el presidente municipal Sergio Torres los recursos extraordinarios que, en su año y medio de administración, ha recibido el municipio capital de Sinaloa.

 

Alrededor de 500 millones de pesos, adicionales al presupuesto han sido asignados por la Federación a Culiacán entre el año pasado y el presente, en virtud de las gestiones directas del alcalde con Beltrones, quien lo hiciera su pupilo cuando fue su jefe en la Cámara de Diputados; gestiones, claro, concretadas vía López Valdez, otro discípulo del sonorense cuando ambos fueron senadores. A su vez, Torres se ha ganado la buena voluntad del gobernador en este lapso administrativo.

 

Bien, pues a la M de Malova y a la M de Manlio, Sergio al parecer busca agregar la M de Millán. Nos referimos, desde luego, al jefe del grupo político más influyente de los últimos tiempos, al que se atribuye haber puesto a los dos gobernadores que lo han sucedido: Juan S. Millán.

 

Un encuentro privado entre Millán y Torres el jueves pasado se hizo público, cuando un comensal del Restaurante Del Río les tomó una foto y la filtró al portal Café Negro. La relación del presidente municipal con el ex gobernador ha sido siempre cordial, pero una reunión en este momento arroja múltiples significados que conllevan a un solo punto: la sucesión gubernamental del año próximo.

 

El estilo atrabancado de Sergio Torres ha irrumpido en la escena rumbo al 2016 con fuerza inusitada desde que reconoció públicamente sus aspiraciones, apenas el 12 de junio.

 

La figura de Torres como prospecto para la gubernatura ha crecido de manera acelerada, y si algo es seguro, dadas su personalidad y su trayectoria, es que se mantendrá firme en la recta, hasta el final.

 

El encuentro con Millán cobra relevancia porque otra de las características de Sergio Torres es que es un personaje bien visto por todos los grupos de peso en el priismo sinaloense: además de los ya mencionados, tiene la simpatía de Jesús Vizcarra por ejemplo, lo cual se evidencia en la participación del principal operador político de ambos: Tony Castañeda, quien ya anunció públicamente su impulso a la candidatura de Sergio.

 

Desde luego que la carrera de Torres despegó en el sexenio de Jesús Aguilar Padilla y, por si hubiera alguna duda del apoyo que tiene de este otro ex gobernador, basta checar el Facebook de su hija Iris Aguilar Camacho, quien comparte, continuamente y con singular entusiasmo, todo lo relacionado con el proyecto del alcalde hacia la gubernatura.

 

A manera de botón de muestra, les dejamos la foto que Iris Aguilar subió al feis con el “Morrín”, acompañada nada menos que por la regidora Leticia Serrano Sainz, presidenta de la Comisión de Hacienda, secretaria general del Oempri y, sin duda alguna, la mejor amiga de Sergio.

 

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