#DifamaciónChallenge. Dice un antiguo adagio que el abogado a sus errores los encierra, el médico los entierra y el periodista los publica.

 

(De lo que hacen los químicos, el refrán no dice nada).

 

Héctor Melesio Cuen ha sido insistente en asegurar tanto en su demanda civil, como en sus declaraciones y en los artículos que publican medios de comunicación bajo su control, que este columnista lo ha difamado con acusaciones de "ratero" y "asesino" y que hemos escrito sobre su vida privada.

 

Si es así, que lo demuestre.

 

En el caso del periodismo, la comprobación es un acto muy sencillo: basta consultar las publicaciones del caso. En los últimos 12 años (es decir, desde que Cuen se vuelve una figura pública al alcanzar la rectoría de la UAS), un servidor sólo ha escrito en dos medios: El Debate  y  Fuentes Fidedignas.

 

En este periódico digital contamos con una hemeroteca, tan fácil de abrir como dar un click en la tercera pestaña de la parte superior de la página.

 

En cuanto a  El Debate, allí está la hemeroteca pública del Archivo Histórico del Estado.

 

Dimos seguimiento al tema de las permutas cuando Cuen fue presidente municipal porque se exhibieron los documentos probatorios. Igual que hablamos de la denuncia por enriquecimiento inexplicable que le interpuso un grupo de universitarios, donde se anexaban pruebas de todas sus posesiones obtenidas a raíz de que asciende al poder como rector.

 

Dijimos que su rectorado comenzó con un asesinato porque así fue: el de su director jurídico a unos días de tomar posesión. Comentamos que Cuen fue interrogado durante tres horas por la PGR en relación con el homicidio del periodista Humberto Millán, porque fue el mismo Cuen quien hizo esto público en el noticiero Línea Directa. Aquí el link:  http://www.lineadirectaportal.com/movil/publicacion.php?id=51414

 

No ha habido falsedad alguna en nuestros señalamientos. Revelamos, por ejemplo, que el título de Maestro en Ciencias que ostenta es falso, pues lo obtuvo en un lugar denominado "Instituto Desafío" en Guanajuato y no es reconocido por la SEP. Para comprobarlo, busque usted el nombre de Héctor Melesio Cuen en el Registro Nacional de Profesionistas y encontrará que su único título es el de químico farmacobiólogo, y hasta allí; carece, pues, de posgrado alguno.

 

De su intimidad o de su vida privada no hemos escrito nada, nunca. Si hemos hecho críticas o referencias a algunos de sus familiares, ha sido en los casos en que éstos han ocupado un cargo público, como ocurre actualmente con su esposa que es diputada, o con uno de sus hijos cuando fue director de la Torre Académica. Pero no hablamos de su familia. Hablamos de los funcionarios.

 

El "daño moral" que Cuen acusa es inexistente. Nuestras opiniones encuadrarían, en todo caso, en un daño político porque hemos puesto al descubierto sus excesos en el uso del poder, pero eso, que sepamos, no constituye delito.

 

 

 

#EnManosDeQuiénEstamos. En relación con la demanda que nos interpuso su esposo, la diputada Angélica Díaz de Cuen hizo una declaración en la cual se refirió así a este columnista: 

 

“No sabemos por qué él está responsabilizando a Cuén de lo que le pueda pasar. Lo que no sabemos tampoco, es cuántos enemigos poderosos pueda tener. Él mismo dijo públicamente en la prensa que tenía miedo que le pasara algo al inicio del sexenio de Mario López Valdez, porque era el que seguía y por eso se fue de Culiacán por mucho tiempo, y si fuera cierto que tuviera miedo de Héctor Melesio, ya se hubiera ido otra vez, que no se haga la víctima”.

 

La señora está en todo su derecho de justificar a su marido. Y goza, como todos los mexicanos, del derecho a la libre expresión que nuestra Constitución consagra.

 

Lo grave aquí es que semejantes expresiones hayan salido de boca de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso del Estado. ¿Es así como la cámara local defiende a sus representados? 

 

Además, la diputada incurre en una serie de mentiras fácilmente demostrables. Niega, por ejemplo, que Cuen exija en la demanda una indemnización económica (pero que si los tribunales decidieran castigar a este columnista con un pago monetario, Cuen dedicaría ese recurso a "ayudar a la gente que más lo necesita", aclara).

 

Al pie de esta columna publicamos el párrafo de la demanda contra  Fuentes Fidedignas  y quien esto escribe, donde se estipula entre las exigencias del demandante: "El pago de una indemnización en dinero resarcitoria del daño moral que los demandados me han causado".

 

Asegura Angélica Díaz que "esto es viejo, y no sé con qué fin lo está reviviendo. No sabemos quién está detrás de él, ni con qué finalidad lo haga". 

 

No señora: esto no es "viejo", el proceso sigue en curso puesto que su esposo acaba de interponer una solicitud de amparo contra la decisión de un juez y de un tribunal de rechazar su demanda.

 

La demanda le ha sido devuelta dos veces, pero eso no lo dijo otro medio como la diputada afirma en su declaración, lo explicamos aquí desde el principio, en la columna del lunes. El problema es que, cada vez que se la rechazan, Cuen recurre a otra instancia. El asunto sigue vigente, pues, porque Cuen está empeñado en continuarlo.

 

Leímos las declaraciones de la diputada Díaz de Cuen en dos portales. Ninguno de ellos había sacado una sola nota sobre esta demanda, hasta ahora, y fue para darle voz a la esposa del demandante.

 

Uno de esos portales está a cargo de Marisol Herrera, la presidenta de la Asociación de Periodistas 7 de Junio, quien ayer declaró que ese organismo se mantendría al margen del caso porque es "un asunto entre particulares" y no un ataque a la libertad de expresión. Invitamos al lector a abrir el portal de Marisol Herrera para que observe su contenido: puro PAS y UAS  http://informativosinaloaaldia.com

 

El otro portal lo dirige un hijo de nuestro gran amigo Humberto Millán (QEPD), pero ya dijimos que aquí no hablamos de la vida privada de nadie, así es que hasta ahí la dejamos.

 

Lo cierto es que, como claramente explicó el doctor Guillermo Ibarra ayer (http://www.fuentesfidedignas.com.mx/portal2015/index.php/noticias-locales/20178-poneraltoacuen3873), quienes en realidad difaman son las plumas pagadas por Cuen, y mencionó a los que escriben en la revista impresa y digital  Proyecto 3 (el cartón de ayer de Avecé en  El Debate  describe con magistral precisión tal mecanismo).

 

Más tardó el Dr. Ibarra en declarar, que  Proyecto 3  en responderle. Les dejamos aquí una foto de la publicación que pagaron para promoverla en Facebook (así lo demuestra la leyenda "publicidad"), llena de falsedades, en contra del prestigiado académico, y la ilustran ¡con la misma foto de nuestra nota! Para que no quede duda de que a Cuen, el que se la hace, se la paga.

 

De lo que tampoco queda duda es de quién es, en realidad, el que difama en esta historia. A las pruebas nos remitimos.

 

 

 

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