#DeLaAgresiónAlAbsurdo. Las mujeres, amigas y amigos lectores, son la única mayoría que es tratada en el mundo como minoría.

 

Este fenómeno ancestral se agrava en países patriarcales como México y, en particular, en estados como el nuestro donde la cultura machista hace que los avances en materia de igualdad de género se den con lentitud pasmosa. Y suele ocurrir que, cuando se da un paso adelante, le sigue "un pasito para atrás", como la canción.

 

Eso es, lastimosamente, lo que ocurre hoy en el Congreso del Estado: el logro histórico de que por primera vez las mujeres casi igualen en número a los hombres (ocupan 18 de las 40 diputaciones) y que la 62 Legislatura comience desde su instalación con una dama como máxima líder parlamentaria, Irma Tirado, se ve empañado por un hecho que bien ha sido calificado por muchos como inconcebible: la Comisión de Equidad, Género y Familia es encabezada por ¡un hombre! 

 

Juan Pablo Yamuni es el presidente de esa comisión cuyo origen y existencia es una conquista de las mujeres, el único reducto seguro que han tenido en esta y en todas las cámaras de los estados y en las nacionales, donde hasta ahora habían sido siempre arrolladas por la mayoría masculina.

 

Así es la cultura patriarcal: si la mujer gana por un lado, la golpean por el otro. 

 

Esa conducta ya tiene un nombre: Violencia política de género. Se caracteriza por una variedad de modalidades, pero la más peligrosa es la que no se ve. Esa que, se esconde detrás del elogio desmesurado, el apoyo que no pasa de las palabras y, claro, del fortísimo abrazo, típico de los amos y señores del poder. Detrás, suele haber siempre puñaladas traperas del hombre contra la mujer.

 

 

 

#LaViolenciaSoterrada. Ahora que ellas han alcanzado posiciones de poder real como es el 50-50 en las candidaturas que marca la ley para todos los partidos políticos, la violencia machista ha cambiado su estrategia, se adapta a los tiempos, sobrevive y pelea por imponerse, disfrazada.

 

 

Explicaba recién la filósofa española Amelia Valcárcel, erudita en él tema: "No es la vieja violencia la que hoy funciona, sino la que utiliza los recursos de igualdad".

Valcárcel explicó que las mujeres muertas a manos de sus parejas son "la punta de la violencia extrema", pero "la violencia media y baja está siempre presente", y que las mujeres "toleran una cantidad de violencia de baja intensidad tan grande a diario que no la tienen en cuenta. Están acostumbradas a aguantar, resistir, callar, disimular y esperar". 

 

Es decir, explica, el "desprecio del sexo" del hombre hacia la mujer sigue vivo, aunque hoy sea doblegado por una igualdad que, en venganza, se pervierte: "El paradigma del patriarcado es que son iguales, pero él es mejor, luego se utiliza la igualdad para castigar".

 

He allí el punto medular para explicarnos el por qué de la decisión de darle a un hombre precisamente la única Comisión Permanente creada por las mujeres para las mujeres: "Me resigno al 50-50, pero te quito tu principal emblema en la cámara".

 

No es casual que tan temerario acto de violencia política se lleve a cabo por primera vez justamente en esta Legislatura que estrena paridad de género. El golpe de la misoginia es demoledor. Aunque puede revertirse. Esto no se acaba hasta que se acaba.

 

 

 

#RiesgoInnecesario. Por ello, si no enmienda el error la Junta de Coordinación Política, máximo órgano de gobierno del Congreso del Estado y la única con facultades para hacer cambios en las comisiones permanentes, esto pudiera transformarse, de un episodio pasajero en la vida política estatal, en un escándalo de nivel internacional, hoy que como nunca el mundo entero está al acecho de las agresiones a las mujeres. 

 

 

Un ejemplo nítido y reciente es el de Donald Trump, a quien el electorado estadounidense le había perdonado todo hasta el viernes pasado, en que se filtraron sus palabras ofensivas a las mujeres, el único de sus errores del cual no ha podido recuperarse y que le valió que notables liderazgos de su partido le retiraran su apoyo; hoy por hoy, su candidatura a la presidencia de Estados Unidos se tambalea, y todo por violentar a las mujeres. Fue ese el punto que le valió anoche a Hillary Clinton erigirse como ganadora indiscutible del segundo debate.

 

En nuestro país, no sabemos de ninguna Legislatura estatal en donde un hombre presida la comisión de género. No sólo eso: a nivel nacional, las dos cámaras que conforman el Congreso de la Unión son integradas exclusivamente por mujeres, desde la presidencia, hasta las secretarías y las vocalías. En la Cámara de Diputados la presidenta es la priista jalisciense Laura Nereida Plasencia Pacheco. En el Senado de la República, quien preside la Comisión para la Igualdad de Género es la sinaloense Diva Hadamira Gastélum Bajo.

 

Ahora bien, se entiende que el reparto de las comisiones en la naciente Legislatura sinaloense obedezca a una negociación interna entre los grupos parlamentarios, de acuerdo con su representatividad numérica. Inclusive se entiende que la Comisión de Equidad se considere una posición del PAN, puesto que su anterior presidenta fue una diputada de ese partido, Yudit del Rincón. 

 

Pero Yudit no sólo es mujer, sino además una de las mayores expertas en temas de género en Sinaloa.

 

Y si en efecto, la especialización en el tema de mujeres suele ser del interés de las mujeres, no está cerrado a los hombres sino al contrario, ellas cada vez orientan más su discurso a hacer entender a la población masculina la importancia de la paridad y el lenguaje inclusivo. 

 

Escasos son los hombres que se han especializado en asuntos de género, y uno de ellos es, para orgullo de Fuentes Fidedignas puesto que es colaborador nuestro, el abogado y maestro en Políticas Públicas (cuyo examen de grado fue sobre violencia de género en Sinaloa) José Ramón Guzmán Serrano.

 

 

 

#PeroQuéNecesidad. Es decir que, si Juan Pablo Yamuni hubiera estado a lo largo de su vida mínimamente interesado en el tema de equidad y género, lo hubiera estudiado. Al señor, evidentemente, el asunto no le interesa. Pero no se trata de atacar a Yamuni (un buen amigo de este columnista, por cierto), pues tiene amplio conocimiento en otros campos como es el desarrollo económico, la comunicación o la fiscalización. Está capacitado para hacer un excelente papel como diputado en los temas que conoce y domina. A él también se le hace daño con esta designación, pues se le expone prematuramente al golpeteo político, sin necesidad.

 

 

En la bancada del PAN hay tres diputadas que pudieran encabezar la Comisión de Equidad, Género y Familia: Tania Morgan, Francisca Henríquez y Sylvia Treviño. Las tres son presidentas de otras comisiones (respectivamente: Planeación y Desarrollo, Pesca, y Honor y Disciplina Parlamentaria), pero los artículos 68 y 69 de la Ley Orgánica del Congreso del Estado permiten la remoción de los integrantes de las comisiones, como bien plantea el Grupo Parlamentario de Morena, que al abrazar esta causa se apunta su segundo gran éxito en los escasos diez días que lleva la actual Legislatura. Se trata de dos de los más jóvenes diputados de esta cámara: Merary Villegas y Jesús Baltazar Rendón, quienes desde la primera sesión renunciaron a la mitad de su sueldo y al costoso seguro de gastos médicos mayores que se brinda a los legisladores.

 

Cabe anotar que ya se realizan reuniones para definir la estrategia en pos de recuperar la comisión para las mujeres, y en esta alianza también participa el PRD a través de su presidenta estatal Claudia Morales. El presidente del PAS Melesio Cuen ha opinado públicamente que la comisión debe ser ocupada por una mujer, de manera que ya son tres partidos a favor de ese cambio.

 

 

 

#CompromisoDeGénero. Otro factor positivo es que la líder del Congreso del Estado sea mujer. Es de esperarse que sea sensible al tema y hacia ello apunta el posicionamiento que emitió el sábado, donde anunció que el tema habrá de revisarse. Por cierto que ayer convocó a una rueda de prensa para hoy, donde tal vez surja una definición al respecto.

 

 

Porque se trata de consensar y dialogar en función de la razón. No puede arrebatarse a un sector de la sociedad como es el femenino un logro histórico ganado con tanto esfuerzo.

 

Por otra larte, es una tragedia para nuestra democracia la desinformación que permea sobre la igualdad de género, y se ve en las reacciones furibundas en redes sociales, excesivas y más allá de toda proporción, por parte de personas que evidentemente no saben de lo que hablan. Han llegado al extremo de decir que es un abuso de la mujer en contra del hombre.

 

"La ignorancia es violenta, y se escuda en el discurso victimista", ha dicho Elizabeth Ávila Carrancio, quien como directora general del Instituto Sinaloense de las Mujeres lidera el movimiento que pide al Congreso corregir su error y asignar la Comisión de Equidad a una diputada.

 

Licenciada en Derecho por la UAS, con maestría en Estudios Parlamentarios, en Educación y Estudios Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana, Elizabeth es una de las más reconocidas estudiosas de los asuntos de género, pero aquí no se trata de un movimiento del Ismujeres, sino de 77 organismos estatales y nacionales de la sociedad civil que a la fecha se han adherido a la causa. Esto en tan sólo dos días, y contando.

 

En lo personal tenemos fe en una enmienda por parte de la Junta de Coordinación Política del Congreso y que la situación no pase a mayores. La Legislatura que inaugura la igualdad de género en Sinaloa por la composición de sus integrantes y quien los encabeza, no puede permitirse empezar con el pie izquierdo con una incongruencia de niveles tales como es el tema que nos ocupa. Que imperen la sensatez, el sentido común y la justicia.

 

 

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