#ElJovenDelMomento. Basta con observar el ímpetu que imprime Salvador Echagaray Sánchez a cada una de sus palabras, y sobre todo a cada uno de sus actos, para entender por qué buscó con tanto esmero la responsabilidad que hoy ocupa: la secretaría general de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en Sinaloa.
 
Este joven, priísta de cepa, ama lo que hace, y hoy lo que hace es, esencialmente, política.
 
Política de la buena, de la que sólo es posible surgir en figuras que, como él, llegan a imprimir frescura, nuevos bríos, y la fortaleza que da la honestidad a la tarea política que es, en su origen, una de las más nobles disciplinas creadas por el ser humano: el uso del poder en aras del bien común.
 
Más de un año y medio estuvo Echeagaray en la búsqueda de la posición que una y otra vez se le negaba por simple y elemental grilla entre grupos. Las cosas por su nombre, señoras y señores.
 
Con lealtad y disciplina partidistas, también con una gran dosis de paciencia (virtud nada común en la juventud) y con ejemplar dignidad, supo esperar.
 
Sin ninguna necesidad, por cierto, pues su futuro lo tiene asegurado con su brillante carrera como abogado y su fiat de notario público. Salvador no vive de la política, sino de su prestigiada firma jurídica. 
 
Forma parte de la generación que en años recientes vino a inyectarle nueva vida al mundo del notariado sinaloense, pues estará de acuerdo el amable lector en que, con todo respeto, la edad de la mayoría de nuestros notarios ya era tan avanzada, que por poco y le firmaban a uno las actas in articulo mortis.
 
 
 
#FactorDeCambio. En fin, que el momento de Salvador Echeagaray llegó aparejado con la transformación que este año vino a decidir el futuro político de nuestro estado: el "destape" del hoy gobernador electo Quirino Ordaz Coppel, quien supo apreciar en él lo que desde luego ya había descubierto el padrino político de Salvador, el ex diputado y actual director nacional de Delegaciones del Issste Alfredo Villegas Arreola.
 
No se equivocó Quirino al dar su anuencia para que este nuevo valor de la política sinaloense tomara las riendas del sector mayoritario de los tres que componen al PRI, el Popular, destinado a ser clave en su victoria. Como pocos, supo seguirle el paso a Quirino. Porque ¡vaya paso! Nuestro próximo gobernador trae una pila que Dios guarde la hora, amigas y amigos. Su campaña fue un verdadero maratón político, en el que se erigió como vencedor absoluto por una admirable ventaja, siempre con la ayuda de personajes estratégicos como Salvador Echeagaray y, claro, la máxima dirigente del PRI en el estado, Rosa Elena Millan Bueno.
 
Cierto que el PRI llevó al mejor de los candidatos con Quirino Ordaz, pero en una elección como la del presente año, un triunfo tan rotundo sólo se explica mediante una tarea de equipo.
 
Y en el caso de Echeagaray, esta que fue su primera gran prueba en las grandes ligas del trabajo político, la pasó con honores.
 
Hoy por hoy, gracias a ese liderazgo que se ganó a pulso, es reconocido ya en Sinaloa como "el brazo fuerte de las organizaciones del PRI".
 
 
 
#AlEstiloQ. Al igual que Quirino y Rosa Elena, Salvador es de los que no parecen haberse cansado después del 5 de junio, pues mantiene un ritmo de actividad impresionante. Recorre sin cesar todo el estado, a razón de tres municipios, mínimo, por semana. Tan sólo el día de hoy estará en Ahome, El Fuerte y Choix. 
 
Como secretario general de la CNOP impulsa proyectos de gran calado como la Secretaría de Pesca y la Subsecretaría de Minería anunciadas por Quirino y cuya propuesta están por entregar al Congreso del Estado para el inicio de la Legislatura entrante. Otra de sus actividades frecuentes es la formación de cuadros y desde luego la organización de estructuras. Sin embargo, no deja de trabajar a nivel "de tierra", llevando beneficios sociales a los municipios donde ganó el PRI y donde no ganó también, pues sabe escuchar a la gente y practicar la autocrítica como buen militante.
 
Bueno, son tantas las cualidades de Salvador Echeagaray que, por si una le faltara, se la acaba de encontrar don Ildefonso Salido Ibarra, en una reciente reunión que ofreció en "La Casona" de Los Mochis en honor de Alfredo Villegas Arreola, persona muy estimada por los Salido, de hecho uno de los privilegiados que tienen invitación asegurada a la comida de "Las Lichis" año con año, tengan o no tengan puesto politico. 
 
Éstos, son muy pocos, y uno de ellos, ya se lo hemos comentado aquí, es Quirino Ordaz, quien siempre ha sido sentado en la mesa de honor de esa importante comida aunque no estuviera en el candelero político. Quizá es por su carácter como gran empresario turístico, o porque también los Salido lo estiman mucho. Realmente no lo sabemos. Ya ve que ahorita nadie sabe nada de nada.
 
 
 
#SeparadosAlNacer. En fin, vayamos a la anécdota y esperemos que al contarla no se nos moleste nuestro buen amigo Salvador Echegaray, que es un muchacho muy serio y no le gustan las frivolidades, pero ni modo: como dijo el clásico, "mi pecho no es bodega".
 
Resulta que a esa comida celebrada el 28 de agosto, asistió un selecto grupo de políticos y empresarios invitados por don Ildefonso y su hijo el Lic. Luis Javier Salido Artola, propietarios de Grupo Editorial El Debate. Nomás para que se dé una idea de la calidad de la asistencia le mencionamos algunos nombres: Leonardo Félix, Arturo Duarte, Álvaro Ruelas, Armando Villarreal, Mario Cadena y de allí para arriba. Por cierto que Salvador fue situado en uno de los sitios de honor en la mesa.
 
Bueno, pues resulta que allí, el señor Ildefonso Salido hizo un descubrimiento: el impresionante parecido físico que existe entre Salvador Echeagaray Sánchez y el presidente nacional del PRI Enrique Ochoa Reza, quien había visitado el estado un día antes para presenciar la validación del triunfo de Quirino Ordaz como gobernador electo.
 
"¡Pero deveras, cómo se parecen!", repetía don Ildefonso (que al cabo casi no sabe dar carrilla) y se lo decía a todo el que iba llegando: "¡Mira! ¿Ya te fijaste? Es igualito a Ochoa Reza, hasta en los chinitos!"
 
Total, que como en efecto el presidente nacional del PRI y el secretario estatal de la CNOP guardan una gran similitud de rasgos físicos, el comentario se "viralizó" (dirían los internautas) en los corrillos políticos de todo el estado, y tuvo que llegar, necesariamente, hasta este servidor, que muere de risa tan sólo de imaginar la escena entre el ocurrente don Ildefonso (persona de todo nuestro respeto y estima al igual que su familia, hacia quienes guardamos profundo agradecimiento) y el apenado Salvador Echeagaray.
 
En fin, a modo de corolario, y nomás para confirmar que como siempre, el patriarca de los Salido tiene razón, les dejamos la fotografía probatoria, que les fue tomada a Ochoa y Echeagaray un día antes del gran descubrimiento de don Poncho. Juzgue usted.
 
 

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