#LíderSeNace. 
Si un defecto hubiera que hallarle al diputado electo Aarón Rivas Loaiza, sería su renuencia tácita al juego sucio, tan recurrente en esta guerra perpetua que es la política. 

 

A lo largo de los años que tenemos de tratarlo, de pronto nos parece que mantener ese principio lo deja en la indefensión: Si todos, o más bien la inmensa mayoría construyen sus proyectos políticos con base en oscuras tácticas ¿por qué Aarón no?

 

Hemos llegado a la conclusión de que se trata, en su caso, de una forma distinta de entender la política y, sobre todo, de ennoblecerla.

 

Después de todo, estrategias de las cuales puede echar mano gracias a sus dones naturales y sin dañar a nadie, a Rivas Loaiza le sobran... aunque todo le cueste más trabajo. Porque vaya que, todos y cada uno de sus cargos públicos, se los ha ganado a pulso y con base en el esfuerzo.

 

Lo mismo que sus empresas, pues recordemos: es un hombre que viene desde abajo, que surgió de un medio lleno de carencias y aun así logró iniciar negocios que ha hecho grandes con disciplina, sacrificios y honestidad.

 

"La paciencia y la perseverancia son dos de las cualidades más importantes. Las grandes cosas suelen necesitar tiempo y trabajo duro", escribió ayer en su cuenta de Twitter @ARivascln.

 


Al menos en política, la clave del éxito que indudablemente ha tenido Aarón radica en dos cualidades infrecuentes que él reúne: el trato con la gente “se le da”, y posee un don natural para construir acuerdos.

 

El difícil paso que fue en la historia política del estado el tramo 2010-2011 no se entiende sin la figura de Aarón Rivas Loaiza, quien con su inteligencia y buenos modos (sencillo, sin poses como es él, pero entendiendo en toda su dimensión su responsabilidad) fue el primer diputado de la mayoría priista que supo construir puentes entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo, en aras de que Sinaloa no se quedara detenido por diferencias de signos políticos que entonces parecían irreconciliables.

 

En aquel año, Rivas dio cátedra de oficio político, las facultades para el diálogo y la conciliación le son propias. Es un negociador político nato.

 

Para otra columna guardamos los comentarios sobre su paso como presidente municipal de Culiacán (en dos años transformó de modo espectacular el rostro del municipio capital) y por la Secretaría de Desarrollo Económico, donde atrajo inversiones como nadie. 

 

Todo ello, además de haber sabido mantener intacta la estructura política que creó como alcalde y que extendió al estado con asombrosa facilidad. De allí que haya ganado con tan abrumador margen las recientes elecciones, para convertirse de nuevo en diputado de mayoría.

 

Por razones lógicas, se le menciona como el prospecto natural para encabezar el grupo parlamentario del PRI en la próxima Legislatura del Congreso del Estado, que se instala el primero de octubre.

 

Bajo cualquier análisis objetivo, Aarón Rivas Loaiza emerge como el integrante de la nueva cámara local más experimentado y con mayores cualidades para presidir la Junta de Coordinación Política y, con ello, el liderazgo de su bancada y del Congreso.

 

Sería, según la opinión de los expertos, el mejor acuerdo si lo que se busca es que nuestro estado avance y, desde la confluencia y el trabajo armónico de los tres poderes, los beneficios de esta nueva era que estamos por iniciar, fluyan hacia todos los sinaloenses.

 

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