(Rio Doce) A través de un mensaje publicado en redes sociales, Francisco Javier, dedicó un mensaje al fundador del semanario Rio Doce y corresponsal de la Jornada, asesinado el lunes 15 de mayo alrededor de las 12:00 horas por la calle Riva Palacio entre Epitacio Osuna y Ramón F. Iturbe, en la colonia Jorge Almada.

“¿Padre, ¿dónde estás? Te busco en todas partes, en cada espacio, en cada objeto que palpaste, te busco en mis sueños, pero no te veo. No veo tu cara, tu cuerpo grande y ya desgastado, ya con medio siglo. Medio siglo luchaste por muchos, diste lo que tenías, entregaste lo más humano de ti a nosotros, tu hijos y a mi hermosa madre.

Ahora, ¿quién me ilustrará, ¿quién me regalará libros a montones, ¿quién me

abrazará como tú lo hiciste, quién me aplaudirá en mis logros, quién me brindará el amor tan cálido? Me han dejado sin tu amor, sin la mitad de mi corazón.

Me robaste el corazón, te ganaste mi cariño, te di lo mejor de mí: mi amor.

Te puedo sentir, en cada paso, en cada verso que leo, en cada poema que escribiste y escribí. Me quede con tu música, con tus películas, con tus libros, con tus lentes, con tus plumas sin tinta, con tus abrazos, tus besos, tus sonrisas, te conozco de la forma más profunda. Ahora, ahora te tengo en mis brazos, y te abrazo y te apapacho cómo tú lo hiciste cuando yo era un bebe.

Ahora me toca a mí, ahora camino contigo, nos tomamos una cerveza, cantamos juntos. Iré a ver el amanecer más seguido, iré a observar a los patos en su temporada, iré a los lugares que frecuentabas, abrazaré a cada persona que me recuerde a ti, porque será como abrazar tu amor en otros, será como abrazarte a ti, y volverte a sentirte.

Eres la persona que más me ha motivado, tal vez seamos muy diferentes, pero eres el mejor ejemplo que tengo en mi vida, porque siempre hiciste lo que quisiste, lograste lo que muchos quisieron, te desvelaste, lloraste, cantaste, bailaste, sonreíste en momentos tan turbios de tu vida.

Ahora estás en paz, y es lo que yo quiero para ti. Y no dudes que les hable a mis hijos de ti, les diré lo valiente y chingón que fuiste, emularé todo mi amor en ellos, y para mi, será la forma de mantenerte vivo, de mantenerte conmigo y con todos.

Ya muerto, yo te dije al oído que nunca te íbamos a olvidar, y así va a ser papá: voy a alzar tu brazo en cada progreso, voy a saludar cómo tu lo hacías, por qué yo soy tú, cada vez que se haga justicia va a ir a nombre tuyo también. Es solo un poco de lo que te quiero decir, y que cuando vuelvas, aquí tendrás tu casa, tu silla, tu café, y todo nuestro amor de todos los que te amamos.

NO DEJEMOS A MI PADRE SOLO, EL OCUPA LA AYUDA DE TODOS, ES TODO LO QUE LES PIDO”.

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